Hombre, Mujer y cerveza

En la historia de artículos de este blog hay un tema recurrente (bueno, hay bastante más de uno) sobre las diferencias de enfoque, razonamiento o reacciones que tiene el hombre y la mujer, respectivamente, ante situaciones idénticas. Se ve que siempre me sorprende cuando estas diferencias (generalmente estereotipadas) están expresadas en forma inteligente.

Recuerdo mis artículos sobre qué pasa cuando hay un bajón anímico y la peluquería, o cuando nos bañamos.

Me pasaron algunos afiches promocionales de cerveza que estan pensados para colocarse en baños (todo hace suponer que de hombres), vinculados a cómo enfrentamos tomar una cerveza y las formas que cada sexo razona el evento:

Voy a tomar una…

Voy a tomar una....

Voy a tomar una, y después…

Voy a tomar una, y después ...

Vamos a tomar una?

Vamos a tomarnos una?

La conclusión: Thank God you’re a man!

Marte se desprolija cuando se bajonea

Muy Fashion¿Cuán fashion somos los hombres? Una pregunta que no suelo plantearme, aunque sin dudas no somos ni un tercio de fashion que las mujeres y, obviamente, excepciones hay en todos lados.

El otro día estaba en con mi peluquero conversando sobre cómo marchaba el negocio y entramos en un hilo de conversación que (por no estar en el tema) desconocí­a: comienza diciéndome que ahora las cosas estaban bien, pero que habían sido difíciles y me aclara, fijate que la peluquería no es algo que insida en los presupuestos de un hombre; de hecho los hombres podrí­amos ir una vez al mes a la peluquería sin problemas, que creo que ni tanto (al menos yo).

Pero claro, cuando las cosas están mal, continúa diciendo, el hombre descuida su imagen, deja de salir, deja de tener actividad social y se recluye. A esas alturas yo imaginaba un tipo con barba desprolija acodado en un mostrador tomando unas copas y totalmente bajoniado. Ahora las cosas están mejor, y los hombres comienzan a estar preocupados por su apariencia, y el trabajo repunta..

Mi sorpresa fue mayúscula cuando compara con las mujeres: las mujeres en cambio, cuando están tristes o en malas épocas, se van a la peluqueria para arreglarse y sentirse mejor, y finaliza diciendo, en los hombres es todo lo contrario.