Había una vez un WordPress

Erase una vez un bonito blog WordPress … que corría feliz y libre por las tierras de una instancia. Allí era muy amígo de MySQL que también había nacido en esa misma instancia, y que se dedicaba a guardar los datos que, casi en secreto, le daba WordPress. Entre los dos habían creado una parcela en wp-config donde plantaban y cosechaban archivos. El orgulloso dueño de la instancia agregaba cada tanto algun plugin para lograr mejores resultados o modificaba el entorno para hacerlo más bonito, con cambios desde el galpón de themes.

Fue una época de felicidad.

Pero aparecieron «Los Innovadores» que le plantearon al dueño de la instancia muchas dudas: ¿que pasa si se cae? ¿hasta cuántos clientes simultáneos puedes recibir? ¿cómo lo migras? ¿es resiliente?

Y así el dueño de la instancia no conseguía conciliar el sueño. Por las noches se levantaba y miraba temeroso la instancia, consultaba las gráficas y el monitor, hasta hablaba con otros dueños de otras instancias.

Una noche, en que el dueño de la instancia caminaba por enésima vez en su sala, abrumado por el temor de que algo le pasara a su bonito blog, se presentó un hada que brillaba en la oscuridad y, tras enterarse de las preocupaciones del dueño de la instancia, solo le pronunción un conjuro mágico:

ku-ber-ne-tes

El rostro del dueño de la instancia se iluminó con el brillo equivalente al que emitida el hada. Esa noche, luego de mucho tiempo, logró volver a dormir y se selló el destino del blog.

A la mañana siguiente WordPress fue arrancado de la instancia que lo vió nacer para ser clonado en un laboratorio de última tecnología y nunca más se tuvo noticia ni de él ni de su felicidad. Ahora WordPress era una imágen que se ponía a correr, ya no en una instancia… ahora en un cluster, que es un lugar que no se sabe bien dónde queda.

MySQL, su fiel y productivo compañero, tuvo una peor suerte: fue sacrificado.

De aquella hermosa instancia solo quedó una valija con lo que había en la parcela wp-content y un pequeño estuche que contenía aquello que con amor habían juntado WordPress y MySQL: los datos SQL.

Ahora el blog pasó al control profesional de un Team de Desarrollo. Los datos SQL fueron entregados a la custodia de un Señor RDS, quién con mucha sobriedad entregó a cambio un Contrato de Calidad de Servicio. El contendio de aquella hermosa parcela wp-content fue desplegado en un volúmen (¿EBS?) que con entiquetas y unos pases mágicos de volumen claim permite que accedas a su contenido.

Nunca más se sintió felicidad, pero ahora el Team de Desarrollo tenía respuestas para todas aquellas dudas que atormentaron en el pasado.

Hasta el día que un desarrollador junior del del Team de Desarrollo abríó un mensaje en el Slack que decía:

«Voy a hacer una modificación, pero quisiera hacerlo en una copia ¿cómo hago?»

Eso… eso es otra historia… más triste aún.