Cuando un viejo es un viejo

Cuando tenía 15 años recuerdo haber llegado a la conclusión que mi vida había sido bastante larga…. y no podía imaginarme qué larga la sentiría cuando tuviera el doble, o sea unos 30. Bueno, hoy día podría decir que ya no hago este tipo de cuentas y que los treintas quedaron, en su mayoría, en el siglo XX.

En fin, el otro día estaba reunido con un cliente y comentando sobre sus problemas, se me ocurre traer un antecedente de un caso similar en el que había trabajado. Al mostrarselo, me dice «ah, pero esto es viejísimo…»; consulto la fecha y veo que había sido tramitado en 1987 por lo que comento «no tanto… es de 1987», me mira y me contesta: «bueno, yo tenía 2 años….».

¡Vaya! Yo creía que algo cambiaba cuando los «otros» jóvenes comenzaban a decirme «Señor…» o cuando a mis alumnos les hablo de las terminales seriales y me miran con cara de «¿qué dijo este viejo?».

¿Será así el camino a la tercera edad? Con señales que te dicen, «muchacho…. ya no lo eres tanto…»