El estilo con el que aprendemos

Muchas veces me ha pasado de tener diferencias en los procesos de aprendizaje con mis pares: algunos entienden más rapido que yo y otros son más lentos. Si pienso, recuerdo compañeros que hacían resúmenes, otros que subrayan los libros, algunos que repiten una y otra vez en voz alta, y los que con solo escuchar y leer un tema ya lo aprendían.

El profesor David Kolb analizó los estilos de aprendizaje y sintetizó cuatro estilos principales, basado en cómo solemos enfrentar los problemas, para definir cómo es que aprendemos. Así encontró que estamos en uno de estos cuatro grupos:

Adaptadores

Apenas han entendido los primeros conceptos básicos pasan a la acción y aprenden el resto con la experiencia, el ensayo y el error. No necesitan desarrollar o completar todo el proceso para ponerse manos a la obra y trabajan bien en entornos multidisciplinares resolviendo varios aspectos del problema a la vez.

Divergentes

Son capaces de trabajar varios conceptos a la vez de forma simultanea pero necesitan comprender la totalidad del proceso, la teoría subyacente, el por qué de las cosas.

Convergentes

Aprenden a través de la experiencia y la puesta en práctica de los conceptos pero prefieren un desarrollo lineal, ordenado de uno o pocos conceptos a la vez.

Asimiladores

Se centran en una sola idea por vez y están enfocados desde el punto de vista teórico, debiendo desarrollar una asimilación teórica de los conceptos para llegar a sentirse cómodos con su manejo. Es característico del entorno científico.

La Dra. Pilar Jericó creó este claro diagrama que resume los estilos de aprendizaje de Kolb y que resúmen las características del individuo en cada grupo:

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Entonces, ¿en qué estilo te encuentras?

Los virus vienen de Windows

Hablando en el curso de docencia al que estoy asistiendo sobre las ideas previas de los alumnos y cómo éstas influyen, afectan u obstaculizan el aprendizaje, planteábamos el tema de del orígen de la vida, en particular, un concepto tán básico como que un ser vivo es el resultado de la reproducción de otro ser vivo de la misma especie. Entonces la profesora interrogó sobre la humedad en las paredes y sobre qué suele suceder, la respuesta casi unánime fue: «aparecen hongos» y hasta llegamos a afirmar «los hongos vienen de la humedad«.

Clarísima la contradicción, la humedad no es un ser vivo, por lo cual los hongos no pueden venir de ella.

Es interesante el proceso cognitivo que lleva a afirmar que «los hongos vienen de la humedad«. Es el resultado inmediato de la experiencia: no hay humedad, no hay hongos, hay humedad y ahi aparecen. Eso termina estando tan incorporado, que inmediatamente despues de haber escuchado al profesor decir que un ser vivo proviene de otro, afirmamos que los hongos vienen de la humedad.

Fue casi instantáneo en mí llegar a la conclusión que «los virus vienen de Windows«. A ver: es igual que la humedad 😉

Y luego la profesora preguntó qué hacer con los hongos….. «lavamos la pared con hipoclorito para matar los hongos«.

Repitan conmigo: «si hay Windows entonces hay …….»